sábado, marzo 22, 2008

Made in Japan

Mi adorado cine japonés...
No se si en algún momento he hablado del cine nipón en este blog, tampoco es que me importe, si lo he hecho, estoy convencido de que no habré hablado de lo que pretendo hablar, y si no lo he hecho, seguro que no será la primera vez que hable brevemente de él en esta página.
Cuando a uno le nombran las palabras cine y japonés puede recordar 4 tipos de filmografía en función de sus intereses:

-El Japan horror moderno fecundado por obras como Ringu, Dark Water, Llamada Perdida o la magistral e imprescindible Kairo.
-El cine clásico de Kurosawa, Mizoguchi, Ozu, Shindo, Kobayashi...
-Las monster movies tipo Godzilla, Gamera...
-El cine freak y desmadrado de Takashi Miike.

Pero bajo esa superficie de buen cine, en ese submundo underground que desestructuralistas como Miike, Kitano o Kiyoshi Kurosawa abandonaron hace tiempo, subyace un tipo de cine, que riete tu de esas parábolas ultraviolentas del director de la enfermiza Visitor Q. Tampoco estoy diciendo que los realizadores citados se movieran en los entornos de los que pretendo hablar, aunque en ocasiones los hayan rozado levemente, sino que toda esa corriente underground tiene un hermano bastardo mas sucio, repugnante y vomitivo.
Me refiero a ese cine sin un argumento adecuadamente definido en el cual se busca reaccionar las nauseabundas tripas del espectador con imágenes mas y mas bestiales. Obras gore como Women’s Flesh, Guinea Pig o Niku Daruma buscan crear polémica, pasar por falsas obras snuff como en su momento lo intentaron con la fundacional Holocausto Caníbal. Y a fe que en ocasiones uno duda si está asistiendo a una producción cinematográfica o a una grabación de una tortura real. Indudablemente consigue su propósito, hacernos regurgitar las tripas hasta la extenuación, retorcernos en el sillón de auténtico asco, y provocarnos el vómito de nuestros organos vitales. Quiero mojarme en este tema, he visto las películas por curiosidad, y sinceramente, si eso es cine, yo me meto en un convento de salesianos. Una obra que solo muestra una violencia gráfica extrema porque sí no me merece el calificativo de cine, y no puedo entender las mentes enfermizas que disfrutan con esas obras, tanto viéndolas como haciendolas. Mas de uno podrá decirme que son una metáfora sobre nosequenosecuantos. ¡Pamplinas!, los argumentos ambiguos y demagogos dejémoslos para Lars Von Trier. El que pretenda ver algún mensaje crítico o alguna parábola subrepticia en este tipo de cine que acuda al psicólogo con urgencia o que revise las obras de directores como Cronenberg, Kon o incluso Michael Bay, porque estoy convencido de que hay mas mensaje en una película como Transformers que en las obras anteriormente citadas. Algún dia hablaré con un psicólogo, le mostraré esas películas y le preguntaré si hay que estar realmente mal para gozar con ese tipo de grabaciones, cuando tenga sus declaraciones, las pondré aquí. Por lo pronto, yo si creo que hay que estar muy mal de la cabeza para creer que eso es cine y tengo la certeza que los japoneses no están locos, están enfermos.

1 Comentarios:

At 12:17 p. m., Blogger Nano-Historias A dicho...

jajaja
más mensaje en una obra de michael Bay???
¿Qué has tomado javitxu??
en una cosa te doy la razón los japoneses están un poco enfermos, tienen la tasa más alta de suicidios del mundo,

besos

 

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