miércoles, septiembre 13, 2006

DOSSIER: Los Muertos Caminan (Parte II)

Bajo la Tumba de los Muertos

En una entrevista a la revista Dirigido Por (nº 347), George A. Romero, uno de los grandes renovadores del cine fantástico dijo que “Si no hay un mensaje, no hay ninguna razón para hacer una película”, y posteriormente sentenció: “El cine de terror siempre tiene que tener una moraleja. No puede dejar de ser una parábola”.
Cine fantástico, terror y ciencia ficción son tres estilos que se complementan los unos a los otros, infravalorados desde sus inicios literarios y reducidos (a grandes rasgos) a un pequeño grupo de personas alejadas calificadas por la mayoria social como “raros”. Al margen de discusiones sobre esta afirmación o no, centrémonos en las palabras del veterano director de Pittsburg. ¿Debe ser el cine de terror una parábola de la sociedad, de sus males y de sus inquietudes?.
Existe una gran diferencia entre este tipo de cine y el mal llamado cine social, y no precisamente en lecturas formales y estilísticas, sino mas bien en las ruedas del vehículo para guiar un concepto u otro hasta el espectador. El cine social es directo, sin concesiones, digamos que lo da mascado y el espectador puede aceptarlo o no, pero en cierta medida su realidad está ahí y prevalece como una verdad objetiva e indivisible. El cine fantástico sin embargo tiende a mostrar trazos muy abiertos que el cinéfilo/cinefago/espectador casual tiene que cerrarlos de la manera que considere mas conveniente, dando lugar a discusiones sobre ideas en continua expansión. Simplificándolo, tiende a dejar pensar (Siempre y cuando tomemos ese cine fantastico -y por extensión de terror- bajo la premisa del director de La Noche de los Muertos Vivientes).
Dejaré clara mi postura sin extenderme demasiado, ya que aquí se pretende continuar la segunda parte del dossier sobre cine de zombies. El cine puede y debe ser entretenimiento, objeto de evasión, pero al mismo tiempo, debe buscar, en esta sociedad de la imagen, los resortes intelectuales que la putrefacta televisión (que gran instrumento sería si fuera bien empleada) rechaza continuamente (o quizás no deje de ser el espejo del ser humano y la sociedad esté tan podrida como lo que la caja tonta muestra). El cine fantastico concretamente debe ser una parábola y tambien entretenimiento, y en gran medida lo es, a estado al frente del cañón ironizando y aterrorizando subversivamente desde su propia creación. Si La invasión de los ladrones de cuerpos de Don Siegel era un fiel reflejo de la caza de brujas del senador McCarthy, Ultimátum a la Tierra un claro aviso sobre los peligros de la tecnología nuclear y la duramente denostada El dia de Mañana un aterrador mensaje sobre los efectos del cambio climático, películas como Blade Runner o Ghost in The Shell, han teorizado sobre la naturaleza del ser humano, conformando en conjunto una variada muestra de lecturas dobles, sin perder de vista la idea del cine entretenimiento como movimiento filosófico moderno basado en la imagen bajo la cual anidan ideas y mas ideas discutibles (y con discutibles me refiero a creadores de opiniones variadas y diversas con las cuales se puede estar de acuerdo o no).
Romero a sacado a la luz una película de zombies prácticamente cada 10 años, cada decada desde los convulsos años 60 han tenido un filme firmado por el (excepto en los 90), no es casualidad, no solo la ausencia de financiación le han privado de ello, sino que se a adelantado mostrando los cambios sociales que se estaban produciendo durante los ultimos 40 años para construir uno de los mas aterradores clones del ser humano, el muerto viviente moderno.
Echemos un vistazo a nuestro entorno, un rapido paseo de 30 minutos. Comencemos en nuestro hogar, con las respectivas familias abducidas por una televisión de x pulgadas, acudimos a la cocina con intención de satisfacer el ego de nuestro estomago, comida enlatada por doquier, prefabricada, solo es necesario calentarla. Esfuerzo mínimo. Comprobamos que falta leche, acudimos a un centro comercial, camino de el, ponemos en el discman o el mp3 algún disco adquirido y embobados esperamos al autobús junto a otros viajantes en estado pseudocatatónico mientras perdemos la vista en el horizonte, mas atentos a esa canción que tanto nos gusta, llega el autobús y todos despertamos de nuestro letargo y nos agolpamos, alguna que otra discusión, yo estuve primero, yo llegué antes, no yo. Observamos la mala ostia que desprende el chofer, un tipo amargado con pocas ganas de conversación. Llegamos al centro comercial, cogemos la cestita o el carrito de marras, como el resto de consumidores. Entramos y echamos un vistazo, hemos ido a por leche, pero ser participe de la nueva religión no confesa del primer mundo tiene como uno de sus principales valores echar un vistazo por si encontramos alguna ganga imprescindible (salvo que el tiempo acechante nos perturbe este primer mandamiento de las nuevas tablas sagradas). Al final en lugar de gastarnos 2-3 euros nos hemos gastado 20. Volvemos a casa, siguen absortos delante del televisor, están dando noticias sobre 15.000 niños muriéndose de hambre en Africa, informan dramáticamente y con imágenes realmente espeluznantes, le echamos un vistazo y nos vamos a la cocina a prepararnos un café mientras compruebas que han cambiado de canal, ahora hay una discusión sobre si el nuevo coche de una mujer que se presupone famosa, encaja con su estilo o no. Vuelves al punto de reunión de adoctrinamiento, noticia de ultima hora, atentado terrorista, mas de 500 muertos, estado de alerta máxima, policías y militares por doquier en las calles por si surgiera la posibilidad de otro atentado similar. Vuelves a la calle porque has quedado, mas y mas individuos anónimos caminando sin aparente rumbo fijo. Te comenta un amigo que los militares han tomado el poder de un país que ni te suena. Sigues a lo tuyo.
Los muertos vivientes de Romero, caminaban sin rumbo fijo, andares pesados y lentos (La noche de los muertos vivientes), se agolpaban en los centros comerciales (Zombie), carecían de pensamiento propio, volvían inconscientemente a las rutinas que antaño vivos desempeñaban, los militares, fuerza mediante, los pocos que quedan se consideran la máxima autoridad y reprimen violentamente a todo aquel que no está dispuesto a aceptar sus nuevas normas (El día de los muertos, 28 Días Después), los humanos se refugian en sitios que consideran mas seguros: Centros comerciales o incluso una taberna, lugar de reunión diaria (Zombies Party). La sociedad, al borde del apocalipsis, al principio lo ignora completamente, le produce indiferencia, y solo cuando la catástrofe es irremediable intenta hacer algo con resultados mas bien penosos, y tras el apocalipsis, en cualquier caso, el ser humano busca beneficio de la tragedia (La tierra de los muertos vivientes).
Y es que, comparando los dos párrafos anteriores, el cine creado por Romero no deja de ser una imagen poco adulterada del cosmos que conformamos los habitantes de este planeta. El zombie que el mismo creó no es mas que el alter ego del individuo humano.
¿Hasta que punto?. Hasta sus ultimas consecuencias. Zombie era una alegoría que desmembraba (literalmente) uno de los males de la sociedad moderna, el consumismo sin limites basado en la bonanza económica, como he citado anteriormente, los muertos vivientes en la citada película acudían a un centro comercial donde unas pocas personas vivas intentaban repeler el ataque, esa presencia en masa de muertos anónimos, aterradora e imponente tiene su dual en algo tan banal como las épocas de rebajas, donde el derroche económico desproporcionado tiene su auge con cientos de individuos a la espera en esa barrera invisible que aumenten la cuenta corriente de las multinacionales. Así mismo nos anticipaba el sensacionalismo que los medios de comunicación desempeñan actualmente (y que quizás nunca dejaron de hacer, pero los valores morales se han perdido y puede que esté haciendose mas notable la visceralidad informativa en tiempos de una libertad de expresión mal asumida). El día de los muertos, centrada en una base militar (y como complemento la película de Danny Boyle citada también anteriormente) era una durísima crítica al poder militar, ausente en cierta medida en entregas anteriores que aprovechan su estatus para hacerse con el poder en un mundo en el cual ya no existe, los zombies son mayoría y no parece haber solución. Establecen una pequeña dictadura en un submundo donde cohabitan con científicos que buscan una solución contra la epidemia y la amenaza constante de los no muertos. Tampoco los expertos biólogos, químicos y demás jauría científica salen bien parados, expoliando duramente los métodos de experimentación para llegar a conclusiones poco satisfactorias para la humanidad. Y finalmente La Tierra de los Muertos, realizada tras los crueles atentados del 11 de Septiembre, configuraba el nuevo mundo, donde ciudades sitiadas, gobernadas por falsas democracias (mas fundamentadas en autenticas dictaduras), con la amenaza zombie no siendo tan grave (pueden cohabitar perfectamente) e implantando el miedo en sus habitantes ante ese enemigo implacable pero al mismo tiempo mas ausente de lo habitual (en clara referencia al fundamentalismo islamista y la sociedad dispuesta a ver reducida sus libertades a cambio de una protección contra un enemigo invisible –está en todas partes- que no es infalible). Pero hay mas en la cuarta entrega de Romero, a pesar de que el fenómeno zombie podría adoptar mil rostros posibles extrapolables a esta sociedad, prefirió centrarse en el zombie como parábola sobre el tercer mundo, constantemente atracado, que tras una matanza, comienzan a ver la luz y deciden (inconscientemente) marchar contra un poder no tan poderoso como se cree (La Rebelión de las Masas de Ortega y Gasset es imprescindible) y acabar con un reducto humano para buscar su libertad en un mundo en el cual a pesar de ser mayoría son denostados, y es que, en el fondo el enemigo no era el muerto viviente, sino el propio ser humano. No he entrado a debate con la primera entrega de la saga, muchos han intentado ver una metáfora sobre la guerra de Vietnam, yo no creo que sea así, mas bien considero que define el perfil de un individuo caído en el anonimato, de una alienación masiva, un colectivo de pensamiento único (algo que nos guste o no, está sucediendo).
Por tanto, el zombie que nació a partir de 1968, es sinónimo de los males de una especie fundamentada en la fruta podrida que el progreso que tanto defendió Kant ha parido en el ultimo siglo. Una masa homogeneizada, apática, y que camina inexorable a la perdida de su identidad en un mundo donde la heterodoxia se extingue, donde la importancia de formar parte de esa mayoría que a pasos agigantados intenta sobreponerse sobre una pequeña minoría, resulta vital para subsistir, intentando someternos a esa imposición propuesta desde esferas gubernamentales y grandes multinacionales.
Los muertos caminan, nos hemos convertido en cadáveres errantes, sin un rumbo definido excepto subsistir a cualquier precio, es el apocalipsis zombie que Romero predijo, y no hemos necesitado de ningún virus biológico, ninguna maldición o condena mística u otro motivo, nos lo hemos ganado por nosotros mismos, la criatura que mas tememos es la que nosotros mismos hemos gestado, nosotros, el zombie moderno.

2 Comentarios:

At 9:22 p. m., Blogger Sergio A dicho...

Muy bueno. Al nivel del primero, excepcional visión sobre el tema.

 
At 1:13 p. m., Blogger Gemma A dicho...

Clap Clap Clap Javi! :)))) Espero ansiosa la tercera parte!

 

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