lunes, junio 18, 2007

Introspectiva

A veces uno tiene la sensación de que una película le permite canalizar cada uno de sus sentimientos. Amor, odio, dolor, ternura, humor... a veces siento que el cine, parte fundamental de mi vida, me sirve como catalizador en esos momentos en los que uno necesita gritarle al mundo. Y en un blog de cine, uno tiene la sensación de que vida y cine van de la mano, y uno se da cuenta que en el fondo... quizás es lo único que le permite sobrevivir en la vida.
Ves Lost in translation y te gustaría perderte en Tokio, como Bill Murray, y reflexionar sobre lo que te rodea para darte cuenta de tu propia soledad. Desearías ser como Antoine Doniel, el niño de Los 400 golpes, para recuperar tu libertad visitando ese lugar en el que nunca has estado pero del cual sabes que te sentirás mas vivo que nunca haciéndote uno con él. Sueñas con volver a encontrar aquel trineo que fue lo único que realmente te hizo feliz en la vida y te fundes en la personalidad de Charles Foster Kane. Te sientes como Trevor Howard en Breve Encuentro cuando desearías ser tan canalla y seductor como Errol Flynn en Robin de los bosques donde se quedaba con Olivia de Havilland y vencía a Claude Rains. Y sientes que pierdes la oportunidad que también perdió Louis Jourdan cuando se dio cuenta tarde que amaba a Joan Fontaine en Carta de una desconocida. Compartes el dolor de Tony Leung en Deseando Amar y ves que tu vida ha caminado paralela a la suya en 2046, evitando enamorarte porque jamás encontrarás otro amor como el que una vez se alejó de ti. Y todo esto no debería suceder, porque sabes que te gustaría vivir un romance tan maravilloso como el de El camino a casa. Pero es imposible porque solo es una película y tu vida no es una película. Entonces tienes que ser duro, muy duro, tienes que ser como Kurt Russell en 1997: Rescate en Nueva York y no una especie de Eduardo Manostijeras cargado de sensibilidad y romanticismo neogótico. ¿Kurt Russell?, ¿por qué no mejor como Ash mientras vas acabando con los demonios que tu novia y otra pareja desataron en Posesión infernal?. O quizás encaja mejor contigo un héroe atormentado por la perdida de lo único que te permite vivir: las ilusiones, porque en lo más profundo de ti, sabes que eres una copia barata de Spiderman. Pero no, todo eso es una irrealidad, porque eres un individuo atormentado como Jared Leto en Réquiem por un sueño y al final recuerdas las palabras de Sarah Polley en Mi vida sin mí y eres consciente que...
"Esta eres tu. Con los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca pensaste que estarías así, nunca te viste, como lo dirías... como...., como esas personas que disfrutan mirando la luna, que se pasan horas mirando las olas o los atardeceres o, o el viento en los sauces, supongo que sabes de que clase de personas hablo, a lo mejor no. Pero resulta que te gusta estar así, pelándote de frío, notando como el agua traspasa tu chaqueta, te llega a la piel. Y el olor. Y el tacto de la tierra que se ablanda. Y el sonido del agua chocando contra las hojas. Todas las cosas de las que hablan los libros que no has leído. Esta eres tu, quien iba a pensarlo. Tu."
Te despiertas en un mundo real y desearías que todo lo que ves en la pantalla fuera tu vida, hasta que te des cuenta de que puedes ser como Steve Buscemi en Vivir Rodando, por que al final, tu vida es una película en la cual tú eres el director. Eres un cinéfilo, vives el cine y si quieres que sea un buen filme, debes escribir un buen guión para tu vida y dirigirla adecuadamente. Porque tu vida, es tu película, la mayor obra de arte que jamás podrás realizar y el cine tu manual para hacerla adecuadamente.

2 Comentarios:

At 1:20 a. m., Blogger SyLº A dicho...

Al final, el cine es eso, una buena película te invita a reflexionar de mil formas, todo depende de los ojos de quién la mire, lo que se usa para todo, claro... pero en este caso, uno ve caracterizaciones que al final terminan por representarnos en gran medida o poca medida, al fin de cuentas es una pequeña inspiración de uno mismo. Por eso tenemos aquellas películas favoritas que nos marcan tanto, por que de cierta forma esperamos ser nosotros los protagonistas de ellas, no podemos vivir pensando que queremos algo así para uno, pero si aproximarnos a trabajar para hacer de nuestra propia película (vida) algo que nos llene por completo. Con tragedias, alegrías, aventuras y terror.

Cuando uno escribe un cuento, también sucede que existe alguna que otra similitud con los personajes que vamos narrando y nuestras vidas.

El punto principal según yo, es no idealizar demasiado, por que al final una película, un buen cuento o libro es una aproximación a alguna realidad, pero no es la realidad misma. Y así uno aprende a hacer un paralelo entre la fantasía y lo netamente real. Yo, tengo ese delgado velo, por momentos puedo diferenciarlo, otros no, pero está presente ahí, en los ojos de cada uno.

 
At 1:22 a. m., Blogger SyLº A dicho...

ya. me faltó el...

cariños!

 

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