sábado, julio 29, 2006

CULT MOVIE III: La Tierra Contra Los Platillos Volantes(1956)


Curioso rumbo el que está adquiriendo esta sección sobre obras de culto. Cada una de ellas, hasta el momento tiene algún punto en común con la anterior. En este caso, las invasiones extraterrestres.
Desde que el cine es cine y la ciencia ficción es ciencia ficción, el contacto con razas de otros planetas en literatura y celuloide se han sucedido a lo largo de la reciente historia de la humanidad. Desde los origenes del septimo arte, con Voyage dans la lune de George Melies hasta la mas reciente La guerra de los mundos de Steven Spielberg, el cine nos a presentado el contacto extraterrestre de mil maneras posibles, desde visitas pacificas como las de ET o Klaatu (Ultimatum a la Tierra de Robert Wise) hasta invasiones silenciosas como las de La invasión de los ladrones de cuerpos de Don Siegel, La invasion de los ultracuerpos de Philip Kauffman -esplendido remake de la pelicula dirigida por el citado Siegel-, La amenaza de andromeda del recientemente fallecido Robert Wise o la esplendida satira ¡Estan Vivos! de John Carpenter.
En otras ocasiones ese contacto se a producido lejos de nuestro planeta (Alien, Starship Troopers...), o han acudido a la Tierra para hacer una performance bodycount como sucedia en Depredador, La Cosa o la reciente e irregular Alien Vs. Predator.
Pero sin duda los contactos mas espectaculares han venido de la mano de esos invasores que con toda su maquinaria belica pretenden invadirnos a lo grande destruyendo capitales mundiales y exterminando a la raza humana. Evidentemente somos los que vencemos, todo el mundo sabe que unos seres capaz de comerse cientos de años luz en sus naves con una tecnologia que nosotros jamas podriamos soñar no tienen nada que hacer contra los habitantes del planeta Tierra. Así por ejemplo, acabamos con ellos con un virus informatico -Independence Day-, con un virus gripal -La Guerra de los mundos- o montando una nueva franquicia de Fast Food con los desechos que quedan de ellos despues de haberlos descuartizado convenientemente.
Otra alternativa igual de valida seria poner una canción repugnantemente inaudible para reventarles los cerebros a esos marcianos tocapelotas que se fuman nuestras cabezas nucleares para pillar un colocón de 500 millones de dolares -Mars Attacks!- (¿Os imaginais una situacion real con Bush en la Casablanca y los invasores haciendo eso?, seria de chiste).
El filme de Tim Burton es posiblemente uno de los mas incomprendidos y divertidos de toda su filmografia. Habido de la serie B norteamericana, el director estadounidense, que jamás oculta guiños cinefilos a los clasicos mas desconocidos del genero, homenajeaba, hasta casi convertirlo en un remake de la pelicula que tenemos entre manos.
La premisa del filme es exactamente igual, una invasión de marcianos con sus naves que acaban siendo derrotados gracias a ondas auditivas.
Si por algo a pasado a la historia este filme de 1956 es ante todo por ser la pelicula que terminó por definir la tipologia del clasico OVNI. Un platillo -en el sentido mas estricto del termino- volante en toda regla.
Casi 50 años despues de su estreno, la pelicula dirigida por Fred F. Sears no ha perdido ni un apice de su encanto, ese sabor añejo que desprende su fragancia, esos planos tan sencillos, esos antiheroes urbanos, se mezclan en los viñedos hollywoodienses para exprimir un vino glorioso, exquisito, unico e irrepetible, de esos que solo una vez cada 10 años nos deleitan el paladar, al cual, con ese majestuoso golpecito de copa con el que el maestro Ray Harryhausen pone el sabor avinagrado en su punto hacen que estemos ante 80 minutos de pura nostalgia, de autentica ciencia ficción Pulp que hoy en dia ya no se conserva.
Es en el citado movimiento de muñeca donde se encuentra la esencia del filme, ese toque sublime es donde se recogen los aromas mas satisfactorios de este filme. Al principio de esta pequeña critica haciamos referencia a George Melies, autentico padre de la ciencia ficción cinematografica y, porque no decirlo, de los efectos especiales. Pero donde no llegó el director francés, lo consiguió Harryhausen, el gran dios, guru y lo que prefirais del mundo de los trucajes cinematograficos. Son los efectos creados por el gran genio los que redondean la pelicula, unos efectos por los cuales el tiempo parece no haber pasado, que siguen siendo igual de sabrosos de hace medio siglo, siguen convenciendo y manteniendose en excelente forma siendo en ocasiones superiores a los de muchas peliculas actuales. La nave que impacta contra el capitolio norteamericano en Washington no tiene precio, es uno de los mas impactantes planos de la historia del cine, por no citar cada instante en el cual aparece una nave marciana, milimetricamente implementada en el metraje, tan impecablemente que da grima observar como en algunos subproductos actuales, insistentes en incorporar efectos digitales, esa implementación resulta cuando menos irrisoria. Es por eso, que aquello que podemos ver en un filme como este sigue igual de vigente, sin que el tiempo la arrincone a la carcajada para poder disfrutar de manera placentera.
Por todo esto, es por lo que este filme a pasado a la historia del cine, una historia del cine que quedaria huerfana sin su presencia, habiendo sido capital su realización para entender el cine de catastrofes marcianas.

1 Comentarios:

At 9:33 p. m., Blogger Donnie A dicho...

Para ti veo que el cine tambien es vida...para mi es lo mejor que hay, quizá encontre en el cine lo que no encontré en el mundo.
Me gusta compartirlo, pero no todo el mundo se abre a lo que quiero compartir.
Acabo de descubrir esta página...
Me alegro de que existan blogs dedicados a esto.

 

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